Irán suspendió el tránsito de buques petroleros por el Estrecho de Ormuz tras los nuevos ataques aéreos de Israel contra Líbano, de acuerdo con la agencia semioficial Fars, vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
La medida, que se presenta como una respuesta directa a la escalada militar en Líbano, coloca nuevamente bajo lupa una de las vías marítimas más sensibles del comercio energético global, por la que se mueve cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
Contexto militar detrás de la medida
El cierre de facto del tránsito petrolero se produce después de lo que Israel ha descrito como uno de sus mayores bombardeos contra Líbano desde el inicio de la guerra en la región; con objetivos concentrados en zonas del sur del país y en la capital, Beirut.
Según medios libaneses e internacionales, los ataques han dejado decenas de muertos y cientos de heridos, lo que ha generado una intensa presión política y militar sobre el gobierno iraní que mantiene estrechos vínculos con Hezbolá.
En este sentido, Fars señaló que el paso de petroleros por el Estrecho de Ormuz “ha sido detenido” tras los ataques de Israel al Líbano, aunque reconoce que algunos buques han logrado cruzar con permiso de las autoridades iraníes durante la mañana de este 8 de abril.
No obstante, la Casa Blanca ha desmentido que se trate de un bloqueo cerrado, asegurando que el tráfico marítimo por la zona sigue operando y que incluso se ha observado un aumento en la circulación de barcos en el estrecho.
Impacto en el mercado petrolero y la seguridad energética
El Estrecho de Ormuz es una arteria clave para el transporte de crudo desde Arabia Saudita, Irán, Irak, Emiratos Árabes Unidos y otros países del Golfo; lo que implica que cualquier interrupción genera movimientos inmediatos en los precios y en la asignación de rutas.
Así, las tensiones geopolíticas han ya empujado al petróleo hacia niveles cercanos a los 85 dólares por barril, ante la percepción de que el paso podría volverse inestable o militarmente restringido.
Pese a esta amenaza energética, algunos países han intensificado el uso de rutas alternativas, como el oleoducto que Arabia Saudita utiliza para transportar crudo al Mar Rojo, evitando el Estrecho de Ormuz. Sin embargo, esa vía también fue blanco de ataques con drones, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras de transporte de hidrocarburos en un escenario de guerra prolongada.
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