Una ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán marcó hoy una escalada sin precedentes en el conflicto en el Medio Oriente, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmaran la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, en los bombardeos.
La operación, que comenzó la madrugada de este sábado, incluyó ataques a instalaciones militares, centros de mando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y otras infraestructuras clave, según reportes internacionales.
Anuncio de Estados Unidos e Israel vs. versión iraní
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó su red social Truth Social para afirmar que Jameneí había muerto en los ataques y calificó la acción como una oportunidad histórica para el pueblo iraní.
“Una de las personas más malvadas del mundo ha muerto. No es solo justicia para el pueblo de Irán sino también para los grandes estadounidenses y las personas de muchos países del mundo a las que ha asesinado o mutilado”, compartió en su red social, Truth Social.
En paralelo, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, declaró que hay “muchas señales” de que el líder supremo ya no vive y señaló que varios altos mandos vinculados al régimen habrían sido eliminados.
Sin embargo, autoridades iraníes han negado esta versión. Hasta el momento, no ha habido confirmación independiente desde Teherán sobre el estado de salud del líder.
Contexto y repercusiones del ataque
La operación fue descrita por fuentes estadounidenses como parte de una estrategia para frenar el programa nuclear iraní y “desmantelar la amenaza” que, según Washington y Tel Aviv, representa el régimen iraní para sus aliados y la estabilidad regional.
Las fuerzas estadounidenses informaron que no hubo víctimas entre sus tropas, a pesar de represalias con misiles y drones por parte de Irán hacia bases militares de Estados Unidos. y territorios israelíes.
El Consejo de Seguridad de la ONU celebró una sesión de emergencia y varios gobiernos europeos, incluido el de Francia, expresaron su profunda preocupación por una escalada que podría tener graves consecuencias para la paz y la seguridad internacional.
Incidentes y víctimas civiles
Reportes de agencias de noticias internacionales señalan impactos severos en ciudades como Teherán que se extendieron a 24 de las 31 provincias del país, según la Media Luna Roja iraní.
El portavoz de dicha organización, Mojtaba Khaledi, afirmó que, hasta el momento, hay más de 200 muertos y 700 heridos. Las líneas de comunicación en zonas atacadas han estado restringidas, lo que dificulta la verificación independiente de daños y bajas.
Si se confirmara oficialmente la muerte de Jameneí, quien fue la figura política y religiosa más poderosa de Irán durante casi cuatro décadas, el país enfrentaría una crisis de liderazgo sin precedentes. La ausencia de un sucesor claro en medio del conflicto militar podría agravar tensiones internas y regionales.
Impacto al sector energético
En el terreno energético, la escalada militar añade presión a un mercado petrolero ya sensible a riesgos geopolíticos. Irán es uno de los principales productores dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y cualquier afectación a su infraestructura o exportaciones podría alterar la oferta global.
A ello se suma la vulnerabilidad del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del crudo comercializado en el mundo; una interrupción o bloqueo podría elevar los precios internacionales del petróleo y presionaría las cadenas de suministro.
En gas natural, el riesgo también es significativo. Irán posee una de las mayores reservas probadas del planeta y comparte con Qatar el megayacimiento South Pars/North Dome, pieza clave para el suministro regional. Empresas como QatarEnergy siguen de cerca la evolución del conflicto ante posibles afectaciones en el Golfo Pérsico.
Para economías importadoras, incluida Europa, un escenario de confrontación prolongada podría traducirse en mayor volatilidad en el mercado de gas natural licuado y nuevas presiones inflacionarias a escala global.
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