El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes 6 de enero que las autoridades interinas de Venezuela acordaron entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo crudo “de alta calidad” a Estados Unidos. La decisión ocurre tras la reciente operación militar que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y representa un giro significativo en la relación energética y política entre ambos países.
Trump publicó en su plataforma Truth Social que este crudo sería vendido a precio de mercado y que él mismo controlará los ingresos para beneficiar a ambos países. El secretario de Energía, Chris Wright, recibió instrucciones para ejecutar el plan de inmediato.
Respuesta desde Caracas
Hasta el momento, el gobierno venezolano interino no ha emitido una declaración oficial reconociendo el acuerdo, y no está claro bajo qué marco legal internacional ni con qué condiciones se realizará la transferencia de crudo. Tampoco se ha precisado el cronograma ni el volumen por unidad de tiempo de los barriles que supuestamente llegarán a puertos estadounidenses.
El anuncio provocó caídas de hasta 2.4% en los precios del West Texas Intermediate, el petróleo estadounidense de referencia. Además, cabe recordar que Estados Unidos había impuesto sanciones al régimen chavista para la venta de petróleo. La industria venezolana apenas producía un millón de barriles diarios, una tercera parte de lo que llegó a procesar en la década de los años setenta.
Actualmente, China recibe la mayor parte de su producción de crudo. Medios como El País apuntan que la industria petrolera venezolana no tiene capacidad para incrementar su producción de forma inmediata, con lo que se espera que reduzca sus ventas a clientes chinos.
Implicaciones ambientales
Desde la perspectiva ambiental, la reactivación de exportaciones de más crudo intensifica preocupaciones relacionadas con:
- Riesgos de derrames y contaminación derivados del transporte marítimo de crudo.
- Aumentos en emisiones de carbono ligados a la extracción y quema de combustibles fósiles.
- Presión sobre los esfuerzos globales de transición energética hacia fuentes renovables.
Organizaciones ambientalistas han señalado que cualquier incremento en la explotación de hidrocarburos es incompatible con metas climáticas globales, como las establecidas en el Acuerdo de París y en iniciativas que buscan limitar el calentamiento global a 1.5 °C.
Las declaraciones imprecisas de Trump sobre el tema, la falta de transparencia y la supervisión internacional en estas operaciones podría agravar tensiones geopolíticas y debilitar los esfuerzos de Venezuela por recuperar su industria petrolera.
LEE TAMBIÉN: ¿Por qué EE.UU. quiere el petróleo de Venezuela, qué implicaría y cómo va la captura de Maduro?




