En el marco del Día Internacional de la Mujer, empresas de la Cámara Minera de México (CAMIMEX) reconocen el talento, la capacidad y la determinación de miles de mujeres que hoy forman parte activa de una actividad estratégica para el desarrollo del país.
Durante décadas, la minería fue considerada una actividad predominantemente masculina. Sin embargo, hoy las mujeres participan en todas las áreas del sector: desde la operación en interior mina, la ingeniería, la geología y la metalurgia, hasta la seguridad industrial, la investigación científica, el desarrollo comunitario y la alta dirección. Su presencia refleja una transformación gradual pero firme en una industria que evoluciona para ser cada vez más incluyente, segura y competitiva.
Actualmente, más de 77 mil mujeres trabajan en la industria minera en México, lo que representa 18.5% de la plantilla laboral del sector. Esta participación ha crecido de forma sostenida en la última década: pasó de 12.8% en 2015 a 18.5% actualmente, lo que refleja una transformación gradual pero firme hacia una industria cada vez más incluyente y segura.
La minería también representa una oportunidad laboral competitiva para las mujeres. En el caso de la minería metálica, el salario promedio femenino es 66% superior al salario promedio nacional de las mujeres, lo que posiciona al sector como un espacio de desarrollo profesional y económico.
Además, la presencia femenina se extiende a toda la cadena de valor del sector: 44% de las mujeres trabaja en la fabricación de productos a base de minerales no metálicos, 36% en industrias metálicas básicas y 20% en actividades de extracción y beneficio de minerales. Incluso en áreas tradicionalmente masculinizadas, cada vez más mujeres participan en las operaciones mineras.
No obstante, aún existen desafíos para ampliar su participación en los niveles más altos de toma de decisiones. Actualmente, las mujeres ocupan 51% de los puestos administrativos, 25% de los puestos de supervisión, 18% de los técnicos, 6% de los ejecutivos y 13% de los cargos directivos, lo que muestra avances relevantes, pero también el camino que aún queda por recorrer.
Para seguir avanzando en esta dirección, las empresas del sector han fortalecido programas de mentoría, políticas de igualdad laboral y alianzas con organizaciones especializadas, como Women in Mining México (WIM), que promueven la equidad, el desarrollo profesional y la visibilidad del talento femenino en la industria. Estas iniciativas incluyen programas de acompañamiento profesional, espacios de diálogo, certificaciones de inclusión y acciones para fomentar que más niñas y jóvenes se interesen por carreras en ciencias de la Tierra y áreas STEM.
Camino a la equidad
Las historias de mujeres mineras en distintas empresas del sector muestran que la minería no sólo ofrece oportunidades profesionales, sino también caminos de desarrollo personal, aprendizaje continuo y movilidad social.
Jimena Valverde, directora de Relaciones Gubernamentales en Autlán, destaca que trabajar en minería ha sido una experiencia que le ha permitido conocer la diversidad y el potencial del país. “Formar parte de esta industria ha sido una oportunidad para desarrollar capacidades, enriquecer conocimientos y asumir un compromiso con el desarrollo de México”.
En Zacatecas, estado minero centenario, Elizabeth Cortés López, minera de Fresnillo plc en Minera Saucito desde hace 15 años, es un ejemplo de crecimiento profesional dentro de la industria. Inició en el área de intendencia y hoy es operadora general en interior mina. Para ella, pertenecer al sector representa orgullo y una oportunidad de desarrollo. “Me siento orgullosa de pertenecer a una empresa en la que he podido crecer dentro del gremio minero. Hay detalles que podrían parecer pequeños, como contar con espacios diseñados para las mujeres en interior mina, pero que en nuestro día a día hacen una gran diferencia”.
También en Minera Saucito, Ana Lucía Puentes Águila comparte una experiencia marcada por el equilibrio entre el trabajo y la vida familiar. “Ser madre y seguir trabajando no es fácil. Durante ocho años he podido hacerlo gracias a políticas que consideran las necesidades de las mujeres, como espacios de lactancia o ajustes de horario cuando es necesario”.
En espacios de diálogo como el panel “Somos mineras, somos seguras y somos líderes”, colaboradoras de Fresnillo plc han compartido cómo la industria avanza en la construcción de entornos más diversos. Janet Aguirre Gamboa, de la operación San Julián, mina ubicada en la sierra de Chihuahua, señaló que abrir camino implica generar confianza y demostrar que el liderazgo no tiene género. Para ella, el verdadero reto es crear las condiciones para que el talento pueda desarrollarse plenamente.
En Grupo México, mujeres en diferentes áreas operativas y técnicas comparten también historias de aprendizaje y superación.
Joselyne Corrales Noris, supervisora en la Planta Refinería de Cobre, describe su experiencia como una oportunidad constante de formación: “Desde fuera veía la minería de otra forma, pero cuando entras te das cuenta de que es una gran escuela. Aquí sigues aprendiendo todos los días, tanto en lo profesional como en lo personal”.
Para Cynthia Jazmín Juvera Valenzuela, ingeniera de calidad en Metalúrgica del Cobre, la evolución del sector también se refleja en la creciente participación femenina. “Cuando inicié éramos pocas mujeres; hoy somos muchas más participando en la operación. Lo que más disfruto de mi trabajo es el desarrollo, el aprendizaje y el crecimiento”.
Historias de transformación personal también surgen en la operación minera. Judith Angélica Esquer López, operadora de pipa en Mina La Caridad, ubicada en Sonora, recuerda cómo la confianza de sus supervisores marcó su trayectoria. “Nunca había conducido un vehículo de esas dimensiones, pero confiaron en mí. Aprendí y aquí estoy. Llegué buscando una mejor vida para mis hijos y hoy soy parte de la empresa”.
Liderazgo femenino minero
El desarrollo del talento femenino también es una realidad en empresas como Agnico Eagle. Daniela Jiménez, quien trabaja en mantenimiento de tajo, recuerda que ingresar al taller en Pinos Altos en Sonora representó una oportunidad para aprender un oficio especializado. “Recibí capacitación, paciencia y mucho apoyo de mis compañeros. Ha sido un gran reto, pero también un logro muy importante. La minería me ha empoderado como mujer”.
Asimismo, en Peñoles, las historias de liderazgo y perseverancia se encuentran en distintos ámbitos de la operación. Rebeca Gallardo, gerenta del Laboratorio Central, quien lleva 33 años en la empresa y hoy dirige uno de los laboratorios metalúrgicos más importantes de América Latina, donde casi una tercera parte del equipo son mujeres, y resume su experiencia así: “Creo que es muy importante que más mujeres se sumen a este camino de la ciencia”.
En Minera Capela (Guerrero), Teresa Torres trabaja en la bodega de núcleos y combina su empleo con la licenciatura en Trabajo Social y la crianza de sus tres hijos, recuerda que “en mi comunidad decían que trabajar en la mina no era para mujeres, era trabajo de hombres; cuando entré me di cuenta de que no es así”.
En Velardeña (Durango), la ingeniera geóloga Ivon Becerra del área de seguridad, afirma: “No hay límites para lograr lo que nos proponemos”. Madre de una niña de 20 meses, combina la maternidad con el crecimiento profesional y le entusiasma el futuro.
Dentro de la mina Sabinas (Zacatecas), la ingeniera en minas Ana Estela Ruiz se desempeña como facilitadora de seguridad y destaca que “es muy satisfactorio poder ser parte del cambio y demostrar que la mujer puede desarrollar el mismo papel al frente de una operación o de un grupo de colaboradores”.
En laboratorios y calidad también hay historias de resiliencia. Con la mina Milpillas (Sonora), Mirza de la Rosa llegó sin conocer el mundo minero, luego de enviudar, y hoy, tras más de 15 años de experiencia, es analista química: “He tenido que demostrar que como mujer mi trabajo y mi contribución son muy valiosos, pese a que la minería es un mundo dominado por hombres”, señala, mientras reconoce que la estabilidad laboral le ha permitido sacar adelante a sus dos hijas, quienes concluyeron su carrera universitaria y una de ellas le dio a su primer nieto.
En la mina Tizapa (Estado de México), Flor Azucena Jiménez, licenciada en Administración de Empresas y madre de tres niñas, retomó su carrera profesional en la compañía y lo resume así: “Soy un ejemplo para mis hijas, orgullo para mis papás y también para las chicas de mi comunidad”, mientras participa en talleres y capacitaciones que fortalecen el autoempleo y el emprendimiento local.
Dentro de Heliostar, empresa con operaciones en Sonora, las mujeres también están abriendo camino en áreas clave de la operación minera. En la unidad La Colorada, Lucía Córdova se desempeña como supervisora de almacén y representa una nueva generación de mujeres que combinan liderazgo técnico con responsabilidades familiares.
Con 28 años, considera que su trabajo refleja fortaleza y superación profesional. “Para mí, desempeñarme como supervisora significa demostrar que puedo crecer en un entorno exigente sin dejar de ser una mamá presente. La minería también es territorio de mujeres y el futuro se construye con nosotras dentro”.
También en La Colorada, Lizbeth González trabaja como paramédico, una posición fundamental para la seguridad y el bienestar del personal en la operación. A sus 25 años, describe su experiencia como una oportunidad para demostrar que las mujeres cuentan con la preparación y el carácter necesarios para desarrollarse profesionalmente en el sector. “Trabajar en minería significa romper estereotipos. Las mujeres tenemos la capacidad y el compromiso para desempeñarnos en este entorno. A quienes quieren entrar a esta industria les diría que no se limiten por prejuicios; con determinación y preparación podemos llegar muy lejos”.
Para Jasel Analleli López, inspectora de inventarios en la misma operación, la minería ha sido una verdadera escuela profesional. Con 37 años y cuatro dentro del sector, considera que cada día representa un aprendizaje que fortalece sus capacidades.
“Desde el primer día ha sido un reto constante, pero también una oportunidad enorme de crecimiento. Estos años en la minería han sido como cursar una maestría profesional”, afirma, convencida de que el sector ofrece oportunidades reales de desarrollo para quienes se preparan para enfrentar sus exigencias.
El liderazgo femenino también se refleja en las áreas corporativas de la empresa. Zahira Ivonne García Aguilar, coordinadora de Desarrollo Organizacional en Heliostar México, destaca que trabajar en la industria minera le ha permitido fortalecer habilidades como la resiliencia, la toma de decisiones y el trabajo en equipo. Para ella, además, su trayectoria tiene un significado personal profundo.
“Impulsar acciones que mejoran las oportunidades para las mujeres en la minería también me permite enseñar a mis hijos el valor de la perseverancia, la igualdad y el esfuerzo para construir un futuro mejor”, señala, convencida de que la industria ofrece grandes oportunidades de crecimiento para las nuevas generaciones.
Cámara Minera de México
La CAMIMEX, fundada en 1906 y reconocida como la primera cámara industrial del país, representa a una de las industrias más emblemáticas en la historia productiva de México. Más de un siglo después de su creación, la organización marcó un nuevo capítulo en su evolución institucional al nombrar a su primera directora general, Karen Flores Arredondo, reflejando los cambios que vive el sector y el creciente liderazgo de las mujeres en la minería.
“La minería es un sector que llena de orgullo a México. A lo largo de nuestra historia ha impulsado cultura, conocimiento, desarrollo tecnológico y crecimiento económico, posicionando al país entre los grandes productores de metales en el mundo. De nuestro pasado hemos aprendido lecciones valiosas; en el presente estamos poniendo todo nuestro conocimiento, innovación y compromiso para fortalecer una minería cada vez más segura, responsable y competitiva.
El futuro plantea retos importantes, pero también oportunidades extraordinarias: el mundo requerirá más minerales que nunca para avanzar hacia un desarrollo sostenible y hacia la transición energética. En ese camino, el talento, la capacidad y el liderazgo de las mujeres serán fundamentales para que la minería mexicana continúe evolucionando, enfrentando los desafíos globales y contribuyendo al bienestar de las comunidades y al desarrollo de México”, destacó Flores.
Todas estas historias reflejan un cambio profundo en la minería mexicana: un sector que reconoce que la diversidad fortalece la innovación, la seguridad y la sostenibilidad de las operaciones.
En este Día Internacional de la Mujer, la industria minera refrenda su compromiso de seguir impulsando entornos laborales incluyentes, donde el talento, la preparación y la vocación sean los factores que definen las oportunidades.
Porque hoy, más que nunca, la minería también se construye con el liderazgo, la capacidad y la visión de miles de mujeres que todos los días contribuyen al desarrollo de México.
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