En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Adriana Rivera Cerecedo, directora ejecutiva de la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC), mira hacia atrás y reconoce que su trayectoria profesional ha evolucionado al ritmo de las transformaciones del sector energético y, más recientemente, de la economía digital.
Su carrera inició en la década de los noventa dentro de la administración pública federal, en el ramo ambiental, donde participó activamente en el impulso de energías renovables. En aquellos años, recuerda, surgieron modelos novedosos de generación limpia, como la eólica, geotérmica, solar y mareomotriz, junto con las primeras regulaciones y esquemas de fomento a la inversión.
Un momento decisivo llegó entre 2013 y 2014, cuando desde la Secretaría Técnica de la Comisión de Cambio Climático del Senado se involucró en el contexto de la reforma energética y eléctrica de esa administración.
“Esa experiencia abrió mi panorama a una visión más integral sobre el uso racional de la energía, la necesidad de una etapa de transición, el valor de la eficiencia y la importancia de la estabilidad de los combustibles fósiles en las actividades industriales que la humanidad ha desarrollado para satisfacer sus necesidades y por ello la ciencia se encuentra haciendo su tarea para lograr que la energía limpia sea cada vez más estable”, explica.
Para Rivera, el debate energético no puede desligarse de una dimensión social. Advierte que el mapa económico mundial se transforma también en función de la disponibilidad de energía y que más de la mitad de la población vive en zonas urbanas, las cuales no deben ser las únicas prioridades en el suministro.
“Todas las actividades humanas requieren de energía […]. Debemos, como seres humanos, lograr una equidad en la disponibilidad de bienes y servicios para todos, como la energía”, sostiene.
La economía digital y la nueva demanda eléctrica
Su tránsito por la industria de los centros de datos comenzó en 2019. Desde entonces observa una economía digital cada vez más intensiva en consumo energético, lo que obliga a acompañar el crecimiento con mayor eficiencia tecnológica.
“Veo una vida y economía digital que requiere cada vez más de energía, por lo que debemos apostar a esta etapa de transición con el uso de equipos eficientes e innovadores”, afirma, en espera de que ocurra un cambio de paradigma global que permita sustituir gradualmente la energía fósil por la renovable.
La directora de MEXDC recuerda que, a nivel mundial, 42% de la contaminación atmosférica proviene de las fuentes de generación eléctrica, un dato que refuerza la urgencia de acelerar la transición. En términos concretos, explica que los centros de datos están transformando la demanda eléctrica del país en tres dimensiones.
“Ese crecimiento no es improvisado: cada proyecto avanza solo cuando existe garantía de suministro y se construye con infraestructura eléctrica dedicada, de modo que no compite con hogares ni con pymes”, subraya.
La segunda es la geografía energética. Actualmente, Querétaro concentra 79% de la capacidad instalada, pero la inversión comienza a diversificarse hacia Guanajuato, Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Nuevo León, lo que detona nuevos polos de desarrollo y expansión de líneas y subestaciones donde antes no existían estas necesidades.
La tercera dimensión es la exigencia técnica sobre la red. La operación 24/7, la nube y la inteligencia artificial demandan energía más confiable, escalable y cada vez más limpia, impulsando soluciones como almacenamiento con baterías, cogeneración eficiente, microrredes híbridas y contratos de energía limpia a largo plazo.
“En resumen: los centros de datos no solo consumen energía, son catalizadores de inversión, infraestructura y transición energética. Su crecimiento puede ser una oportunidad para fortalecer el sistema eléctrico nacional, siempre y cuando avancemos con planeación, reglas claras y procesos que permitan acompañar esta nueva demanda digital”, destaca.
Liderazgo de las mujeres y ruptura de barreras
Sobre su papel como mujer en una industria tradicionalmente asociada a perfiles técnicos masculinos, Rivera considera que el principal reto es visibilizar la importancia de los centros de datos, una industria aún joven y poco conocida: “El esfuerzo es el mismo para los hombres que para las mujeres”, afirma.
No obstante, reconoce que dirigir la MEXDC implica un compromiso adicional y un motivo de orgullo: levantar esa bandera como mujer, respaldada por un equipo convencido de que “la industria, la ciencia y los liderazgos no tienen género”.
A su juicio, aunque la industria energética ha estado integrada históricamente por ingenieros y técnicos hombres, la participación de las mujeres ha crecido en universidades y espacios corporativos, gerenciales, operativos y administrativos. Además, señala que México ofrece hoy referentes relevantes en el sector público, como la presidenta Claudia Sheinbaum, quien cuenta con una maestría en Ingeniería Energética.
México como hub regional
De cara a 2026, Rivera evalúa de forma positiva el posicionamiento del país: México se ubica como el segundo mercado de mayor crecimiento de data centers en América Latina, con 39% de la capacidad regional, solo detrás de Brasil. Inversiones como la anunciada por CloudHQ en Querétaro, por 4 mil 800 millones de dólares, refuerzan esa tendencia.
“México hoy es un nodo estratégico para la nube y la inteligencia artificial. Y si seguimos avanzando en modernización eléctrica y reglas claras, el país puede consolidarse como el hub digital líder del hemisferio”, finaliza.
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