La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) presentaron la Declaración de ética y buenas prácticas para el uso y desarrollo de la inteligencia artificial (IA), un documento que plantea un marco orientador para el diseño, implementación y evaluación de sistemas de IA en México.
El texto busca servir como referencia para la toma de decisiones en materia de política pública vinculadas al desarrollo y uso de esta tecnología, con énfasis en la innovación responsable, el bienestar social, la inclusión y la soberanía tecnológica.
Una hoja de ruta para la política pública en IA
Durante la presentación, la titular de la Secihti, Rosaura Ruiz Gutiérrez, señaló que la Declaración plantea criterios para orientar el desarrollo de la inteligencia artificial en el el país.
“Como cualquier herramienta, puede tener efectos negativos como reproducir y perpetuar desigualdades, generar nuevas formas de discriminación y afectar los derechos humanos si su uso es inapropiado”, reconoció.
Principios de Chapultepec y ejes rectores
La Declaración se sustenta en los llamados Principios de Chapultepec, elaborados de forma conjunta por la Secihti y la ATDT. El documento coloca en el centro la participación ciudadana, la generación de valor público, la soberanía tecnológica, la transparencia y el desarrollo sostenible, como bases para una política nacional de inteligencia artificial con enfoque público.
Durante la presentación se dieron a conocer diez principios fundamentales que orientan el uso y desarrollo de la IA en México:
- La IA debe ampliar derechos, nunca reducirlos.
- Toda decisión apoyada por IA, debe tener responsables humanos, sustentada en marcos institucionales claros.
- Si una decisión no puede explicarse, no debe automatizarse.
- La IA se gobierna mejor cuando se decide en colectivo.
- La IA sólo es valiosa si genera bienestar para las personas.
- Antes de automatizar, hay que comprender a quién y qué afecta.
- La tecnología estratégica debe responder a las necesidades del país.
- El desarrollo de la IA requiere fortalecer la educación y el conocimiento en el país.
- La IA no puede ser ajena a la diversidad cultural y lingüística del país.
- Los datos son un bien público que deben cuidarse con responsabilidad.
Estos principios se presentan como una guía no vinculante dirigida a instituciones públicas, dependencias gubernamentales, organismos autónomos, así como a actores del sector privado y social, para que adopten de manera voluntaria medidas y estrategias que garanticen un uso ético y responsable de esta tecnología, con enfoque de derechos humanos, inclusión, rendición de cuentas y beneficio social.
El Foro sobre IA en la vida pública de México
La presentación de la Declaración se realizó el pasado 29 de enero en el marco del Foro “La inteligencia artificial en la vida pública de México: Declaración de ética y buenas prácticas para el uso y desarrollo de la inteligencia artificial”, organizado por la Secihti y la ATDT.
El encuentro tuvo como objetivo aportar insumos para la construcción de políticas públicas, iniciativas legislativas y marcos regulatorios relacionados con la IA. Se llevó a cabo en el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología y reunió a legisladores y especialistas de los ámbitos académico, público y social.
Durante la inauguración, la presidenta de la Comisión de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación del Senado, Susana Harp Iturribarría, advirtió sobre el carácter ambivalente de la IA, al señalar que puede tanto habilitar derechos como ponerlos en riesgo, y llamó a anticipar sus impactos.
Por su parte, la subsecretaria de Ciencia y Humanidades de la Secihti, Violeta Vázquez-Rojas Maldonado, subrayó la necesidad de una reflexión crítica sobre la incorporación de la IA en el sector público, con el fin de regular sus riesgos y evitar nuevas formas de exclusión y discriminación.
Tres ejes de discusión
El Foro se estructuró en tres mesas temáticas. La primera abordó el papel de la IA en la relación entre el Estado y la ciudadanía, así como en ámbitos como la justicia, la seguridad y la participación democrática.
Mientras, la segunda se centró en el uso de la IA en los derechos sociales, destacando su potencial para promover la equidad y los riesgos asociados a la reproducción de sesgos. Finalmente, la tercera mesa analizó la inteligencia artificial como motor del desarrollo nacional, con énfasis en infraestructura, soberanía digital y sostenibilidad.
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