Santiago Barcón
CEO Barorgg
Como reguero de pólvora circuló ayer la noticia sobre que el precio futuro del petróleo en mayo será de cero dólares. Las teorías abarcaron desde que ahora el mundo funcionará con energías renovables hasta que las petroleras cerrarán sus actividades.
Comprendo que el encierro ocasiona un alud de noticias de todo tipo y que se tiene más tiempo para leerlas. Por supuesto el que muchos estén nerviosos y sienten que pueden fallecer por el coronavirus, aunque sus posibilidades de que mueran de otra causa son mucho mayores en varios órdenes de magnitud. También la necesidad imperiosa que tenemos los mexicanos en particular, y los latinoamericanos en general, de pensar en los peores escenarios. Somos incapaces de ver lo positivo de cualquier crisis. Finalmente el criticar sin tener bases que, con la polarización actual, es el pan nuestro de cada día.
La respuesta a si el precio del futuro de cero dólares en mayo será permanente… es ver dos meses adelante. Tomar un valor extremo para hacer una proyección denota, por lo menos, de una falta total de sentido común.
Es muy fácil acabar con la visión apocalíptica: “Si el petróleo vale cero, ¿por qué la acción de ExxonMobil no se desplomó?” De hecho en esta año ha perdido sólo 30 % que dadas las circunstancias no luce mal. Lo mismo Shell al igual que BP y Aramaco tan sólo 8 %.
Pemex, por supuesto, resulta fuertemente afectado pero sus problemas no son de este sexenio. De hecho son décadas de pésimo manejo, un sindicato cleptocrático -en feliz contubernio con los directores y otros miembros del gobierno- falta de visión y un desánimo generalizado de sus empleados. El pecado principal de la administración actual es el voluntarismo: si ponemos todo nuestro esfuerzo lo lograremos. Falta, a todas luces, una visión clara y, si la hay, no han sido capaces de trasmitirla.
En las crisis salen a relucir los problemas. A 100 dólares el barril del petróleo hasta el más inepto maneja la empresa, y tuvimos varios a cargo, con la valoración actual del oro negro pues nos vemos ante el espejo, desnudos, donde la grasa, cicatrices, várices, arrugas, piernas desalineadas, hombros caídos y manos torcidas se aprecian perfectamente.
Creo que la causa raíz está en el paupérrimo nivel de educación. Hace falta instruir para que las personas sepan discernir entre un hecho puntual y el largo plazo. Aprender verificar la información que reciben. Rechazar la pereza mental. Comprender que ser maniqueo -sólo hay negro o blanco- denota poco criterio. Pensar antes de repetir una noticia. Rechazar los memes simpáticos pero que poco cambian.
Mientras no logremos esto Pemex y México tienen un futuro poco halagüeno y, peor aún, menos equitativo ya que los que se preparen la tendrán más fácil. Resulta sencillo culpar al gobierno pero la educación es de casa. No nos equivoquemos. El gobierno, o las escuelas privadas, sólo pueden moldear sobre lo que los padres inculcaron y formaron en sus vástagos. Nos queda un largo camino por recorrer.
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