El sector empresarial organizado anticipa que 2026 será un año decisivo para definir el rumbo económico del país. De acuerdo con la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), el entorno combina un crecimiento moderado con riesgos estructurales que podrían limitar la inversión, el empleo formal y la certidumbre jurídica, pero también abre oportunidades ligadas a la integración regional y al nearshoring.
Las expectativas económicas para 2026 apuntan a un avance del PIB entre 1.2% y 1.5%, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco de México, en un escenario de estabilidad macroeconómica, aunque con bajo dinamismo. Para Coparmex, el reto no es solo mantener el equilibrio en variables como inflación o tipo de cambio, sino traducir esa estabilidad en confianza, inversión productiva y generación de empleo de calidad.
Empleo, informalidad e inseguridad: los principales focos de alerta
En el plano laboral, el organismo empresarial advierte que la alta informalidad —que supera 55% de la población ocupada— seguirá siendo uno de los mayores obstáculos para el desarrollo.
A ello se suma una baja tasa de participación laboral y brechas de casi 30 puntos porcentuales entre hombres y mujeres, factores que limitan el crecimiento económico y la base de contribuyentes. Desde esta óptica, el empleo formal es visto como la política social más efectiva, siempre que vaya acompañado de mayor productividad y fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas.
La inseguridad aparece como otro elemento crítico en la lectura empresarial de 2026. Coparmex señala que delitos como la extorsión continúan al alza y representan costos significativos para las empresas, además de desincentivar nuevas inversiones. Sin mejoras en seguridad y en el Estado de Derecho, advierte, la actividad productiva enfrentará mayores barreras.
En el ámbito institucional, el organismo observa un entorno de mayor incertidumbre, marcado por debates sobre reformas políticas y judiciales, así como por la percepción de debilitamiento de contrapesos. Este contexto, señala, incrementa el riesgo para decisiones de inversión de largo plazo, en un momento en el que la revisión del T-MEC será un factor determinante para la economía mexicana.
Oportunidades para 2026
A pesar de estos desafíos, Coparmex identifica oportunidades relevantes. La relocalización de cadenas productivas y el nearshoring podrían atraer nuevas inversiones, siempre que se atiendan rezagos en infraestructura, energía, seguridad y certidumbre regulatoria. La integración con América del Norte, subraya, sigue siendo uno de los principales activos del país.
La visión empresarial para 2026 es cautelosa, afirma el organismo: México mantiene potencial para atraer inversión y fortalecer su economía, pero los resultados dependerán de decisiones que refuercen la legalidad, la seguridad y un entorno favorable para la actividad productiva y el empleo formal.
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