Pemex impulsa permanentemente iniciativas para maximizar la utilización de sus activos, posicionando la eficiencia energética como pilar fundamental que eleva la competitividad; minimiza efectos ecológicos y asegura la viabilidad económica y funcional de la petrolera estatal.
Hacia 2026, la compañía definió metas ambientales precisas de rendimiento. Las operaciones de prospección, producción, refinado, traslado y acopio de hidrocarburos demandan altos niveles de calor, potencia eléctrica, vapor y combustibles para mantener procesos ininterrumpidos y seguros.
En exploración y extracción, apunta a un índice de 20.7 toneladas de CO₂ equivalente por cada mil barriles extraídos. Esa cifra equivale a las emisiones de un auto típico circulando 4 mil a 5 mil kilómetros, por lo que bajar una tonelada significa equivaler a sacar un vehículo de las calles por meses.
Sobre gestión del agua, busca reusar 52.4 millones de metros cúbicos en refinerías, volumen similar al gasto anual de una urbe con más de 500 mil residentes, según patrones residenciales medios. Los ratios de 0.29 m³ por barril refinado y 0.020 m³ por millón de pies cúbicos en gas natural evidencian avances para elevar output con menos demanda hídrica, incrementando resistencia a sequías.
En refinación, el target es 38.7 tCO₂e por mil barriles tratados, y 4.3 tCO₂e por millón de pies cúbicos en gas procesado. Una mejora del 1% en estos parámetros podría ahorrar energía equivalente al uso anual de miles de viviendas mexicanas.
Desde 2017, colabora con la CONUEE para desplegar Sistemas de Gestión Energética bajo la norma ISO 50001, detectando áreas de optimización, fijando referencias iniciales y fomentando una mentalidad corporativa enfocada en excelencia energética.
Así, la eficiencia se convierte en instrumento esencial para recortar gastos, cortar emisiones, potenciar procesos industriales y robustecer la autonomía energética nacional.
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