La Comisión Federal de Electricidad (CFE) informó que, en coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha desarrollado 468 proyectos conjuntos relacionados con la protección del patrimonio cultural en el marco de obras de infraestructura eléctrica en el país.
De acuerdo con la empresa, esta colaboración ha implicado el recorrido de más de 2 mil kilómetros y la revisión de más de 10 mil hectáreas, lo que ha permitido registrar 2 mil 30 sitios arqueológicos, con la participación de 30 arqueólogos.
Coordinación previa a las obras
La CFE explicó que antes de iniciar la construcción de centrales de generación, subestaciones eléctricas o el trazo y reubicación de líneas de transmisión, se notifica al INAH y se realizan inspecciones para determinar la posible presencia de vestigios arqueológicos. En caso de localizar objetos o restos, ambas instituciones trabajan de manera conjunta para su resguardo, conforme a lo establecido en la legislación nacional.
CFE fue fundada en 1937 y el INAH en 1939, y desde entonces han colaborado en distintos proyectos vinculados con infraestructura hidroeléctrica, entre ellos Infiernillo y La Villita, en Guerrero; La Angostura, Chicoasén y Peñitas, en Chiapas; Zimapán, en Hidalgo; Aguamilpa, en Nayarit; así como El Cajón y La Yesca, entre Nayarit y Jalisco.
En 2002, se formalizó un convenio marco de colaboración con el objetivo de facilitar la construcción de proyectos eléctricos y agilizar la atención del instituto en estas obras.
Hallazgos derivados de infraestructura eléctrica
La CFE señaló que, como resultado de estas acciones, se han identificado vestigios arqueológicos y paleontológicos en distintas regiones del país. Entre los casos destaca el hallazgo en 2014 de un colmillo de 2.6 metros de longitud perteneciente a un mamut con una antigüedad estimada de más de 10 mil años, localizado durante la construcción de la subestación Diana, en la Ciudad de México.
Asimismo, en El Cajón, sobre el río Santiago, en la zona limítrofe entre Nayarit y Jalisco, se reconocieron dos panteones de Tumbas de Tiro que no habían sido saqueados, por lo que se rescataron cerca de 450 figuras cerámicas huecas, además de restos humanos y objetos asociados a prácticas funerarias. Este hallazgo derivó en una exposición temporal de seis meses en el Templo Mayor, antes de que las piezas quedaran bajo resguardo permanente en el Museo Regional de Nayarit.
En Puerto Peñasco, Sonora, también se identificaron cuatro sitios con vestigios arqueológicos. Los fragmentos de cerámica encontrados se asocian con grupos de la cultura Trincheras y la civilización Hohokam, que habrían ocupado temporalmente la zona hace más de 500 años.
La compañía sostuvo que la legislación mexicana protege las evidencias arqueológicas, paleontológicas e históricas por considerarlas bienes culturales de la nación y que, a través de su Gerencia de Protección Ambiental, adscrita a la Dirección de Ingeniería y Proyectos de Infraestructura, atiende estos lineamientos en el desarrollo de proyectos del Sistema Eléctrico Nacional.
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