Ramses Pech
Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos
Los minerales críticos constituyen recursos, tanto metálicos como no metálicos, que cumplen con dos criterios fundamentales: son indispensables para el funcionamiento de las economías modernas y para el desarrollo de tecnologías de energía limpia, y presentan un alto riesgo de interrupción en su cadena de suministro.
En el contexto internacional, se ha reconocido la necesidad de establecer alianzas estratégicas entre países y regiones para su explotación. Este sector representa una oportunidad comercial relevante, aunque limitada por la disponibilidad real de reservas de cada mineral.
La estrategia geopolítica detrás de los minerales
Recientemente, Estados Unidos recibió a representantes de 54 países y de la Comisión Europea, incluidos 43 ministros de Exteriores y otros funcionarios, durante la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos. En este encuentro se subrayó que estos recursos, junto con las tierras raras, son esenciales para el crecimiento económico mundial, particularmente ante la expansión del mercado global.
La reunión forma parte de una estrategia de mediano y largo plazo que permitirá a Estados Unidos influir en el control del precio del petróleo y, en los próximos años, ejercer presión sobre la distribución del gas natural. Esto resulta relevante si se considera su posición como principal productor mundial en el marco de la transición energética.
Ante la escasez de minerales críticos y tierras raras disponibles, durante el encuentro se firmaron marcos bilaterales y memorandos de entendimiento (MOU) con el objetivo de asegurar el suministro futuro para la industria. Además, se anunciaron oportunidades de financiamiento del gobierno estadounidense para proyectos estratégicos, tanto dentro como fuera de su territorio.
En este contexto se celebró la creación del Foro de Participación sobre Recursos y Geoestrategia (Resource Geostrategic Engagement – FORGE), cuyo propósito es desarrollar cadenas de suministro que reduzcan el control que actualmente ejerce China en este sector a nivel global. Hoy, los precios de estos recursos dependen en gran medida del país asiático, como ha ocurrido durante décadas en el mercado del litio.
Estados Unidos ha respaldado y continuará respaldando proyectos nacionales e internacionales mediante inversiones públicas y privadas. Esta estrategia busca fortalecer tanto su seguridad nacional como su competitividad económica, con el apoyo de instituciones como el EXIM, el Departamento de Energía (DOE), el Departamento de Defensa, la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional (DFC) y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).

México y el nuevo tablero de los minerales críticos
Entre los acuerdos celebrados por Estados Unidos se encuentra uno con México, motivado por la creciente influencia de China en la explotación de minas dentro del territorio nacional. El acuerdo se sustenta en la Constitución y las leyes vigentes de ambos países, bajo el principio de respeto a la soberanía nacional.
Este compromiso establece que, en un plazo de 60 días, ambas partes deberán desarrollar un Plan de Acción con dos ejes centrales. El primero consiste en evaluar políticas y mecanismos comerciales coordinados, como la posible implementación de precios mínimos en frontera para minerales críticos importados, inicialmente en minerales específicos aún por definir. El segundo contempla incluir estos precios mínimos en un acuerdo plurilateral y definir medidas para garantizar la resiliencia de las cadenas de suministro.
La viabilidad de este escenario se apoya en las modificaciones a la Ley Minera realizadas en 2023. Es previsible la adopción de un modelo similar al de Pemex y la CFE, bajo esquemas mixtos de inversión público-privada gestionados a través del Servicio Geológico Mexicano (SGM). Para ello, será indispensable asignar al SGM un presupuesto más amplio.
La reforma a la Ley Minera del 8 de mayo de 2023 otorga al SGM un papel central, al establecerlo como el único organismo autorizado para realizar actividades de exploración minera en el país. La exploración se llevará a cabo mediante asignaciones otorgadas por la Secretaría de Economía, y el SGM podrá suscribir convenios con particulares bajo condiciones estrictas y plazos limitados.
Inversión limitada y retos estructurales
El SGM no puede explotar minas de manera directa. Primero realiza la exploración y, si identifica potencial, el Estado licita la concesión de explotación. Cuando una empresa privada obtiene la concesión, esta tiene una vigencia de 30 años, prorrogables por otros 25 bajo ciertas condiciones.
Las compañías dependen de la información geológica proporcionada por el SGM, lo que abre la puerta a contratos mixtos de exploración con empresas estadounidenses. La ley reconoce el derecho de retribución: si un particular colabora en la exploración y esta resulta exitosa, adquiere el derecho a una contraprestación o preferencia en la licitación.
En paralelo, México y Estados Unidos deberán alinear sus políticas mineras con la revisión del T-MEC prevista para 2026, con el objetivo de garantizar cadenas de valor tecnológicas y una explotación eficiente.
De acuerdo con el SGM, la inversión minera en México ha sido volátil en las últimas dos décadas. Tras alcanzar un máximo de 8 mil 433 millones de dólares en 2012, la cifra ha disminuido por la falta de nuevas concesiones y los cambios legales. Se prevé una caída superior a los 3 mil 800 millones de dólares en 2025, el nivel más bajo en casi diez años.
Actualmente existen 529 proyectos mineros en el país: 228 en exploración, 180 en producción, 24 en desarrollo y 97 suspendidos o cesados. 20 de estos proyectos corresponden al litio en etapa de exploración, principalmente en formaciones de arcilla; 55 están relacionados con cobre, y la mayoría de las iniciativas sobre tierras raras permanecen en fases tempranas.

En México operan 158 empresas mineras, de las cuales 124 son canadienses y 17 estadounidenses. China participa con alrededor de cuatro compañías. Una de ellas, Ganfeng Lithium, mantiene un proceso de arbitraje contra el Gobierno de México tras la revocación de sus concesiones para la explotación de litio en Sonora.
La mina gestionada por LitioMx enfrenta un reto técnico considerable: el litio se encuentra mezclado con arcilla, lo que encarece y complica su extracción frente a otros métodos. México carece aún de la infraestructura necesaria para este tipo de procesos. A nivel mundial existen solo seis minas con estas características, la mayoría sin operación comercial. La única que proyecta producción masiva es Thacker Pass, en Nevada, prevista para 2028.
Bajo las condiciones actuales, LitioMx podría alcanzar una producción comercial en un plazo de entre 10 y 15 años.
México busca la soberanía energética, pero enfrenta limitaciones estructurales. La falta de inversión en investigación y desarrollo obliga al país a depender de tecnología extranjera para la explotación de minerales críticos y tierras raras.
Se prevé una mayor presencia de empresas estadounidenses, respaldadas por financiamiento gubernamental y acceso a mercados. Esto podría limitar a México a la extracción y exportación de recursos. Ante este escenario, resulta clave fortalecer la capacidad de negociación del país para asegurar una participación más equitativa en impuestos, concesiones y beneficios dentro de los contratos mixtos en los que participe el Servicio Geológico Mexicano.
LEE TAMBIÉN: Los contratos mixtos de Pemex: un modelo obsoleto




