“Cómo ser un buen ingeniero. Diez mandamientos y 100 consejos para lograrlo” salió de imprenta en junio del 2024. Acompáñenme a esta breve reseña de estos 18 meses
Santiago Barcón
CEO de PQ Barcon
La mayoría de los autores tienen la esperanza de que su obra sea bien recibida y llegue a la mayor cantidad de lectores. Por supuesto, formo parte de este grupo, pero desde que inicié la redacción siempre mencioné: “Con un lector al que le cambie la perspectiva, me doy por bien pagado”. Con ello la expectativa es más aterrizada y se disfruta, sin preocupación, el proceso.
Esto lo aprendí en mis clases de escritura, en la Escuela de Escritores de Madrid, donde tuve compañeros que sufrían y acongojaban ya no por un libro, sino por una publicación en revista que no pasaba de una hoja. Si no disfrutas el proceso, en general el resultado no es bueno. Gustave Flaubert tardaba un día o más para encontrar le mot juste, la palabra exacta, pero son personas fuera de serie. Los demás debemos de saber nuestras capacidades y ponderarlas, además de respetar al lector y no hacerle perder tiempo con florituras y complicaciones. Citando a Baltasar Gracián, SJ: “Si lo bueno es breve, dos veces bueno”
Desde el lanzamiento, en Expo Eléctrica un gran promotor de la obra, y viendo el semblante de los que lo adquirían al hojearlo, sabía que iría por muy buen camino. Muchos regresaron al día siguiente a adquirir más ejemplares, lo que cimentó mi confianza. A pesar de esto, el resultado superó, con creces, mi expectativa. México, por desgracia, no es un país de lectores y elaboraré más sobre esto más adelante. En Estados Unidos solo el 5 % de los libros que se editan superan en su vida 20 mil ejemplares. Aunemos que tiene un índice de lectura per cápita 8 veces superior a México y que son 3 veces más en población (si consideramos a Canadá).
Al iniciar el incremento de ventas del libro, con los datos mencionados en el párrafo anterior, me puse como meta llegar a 20 mil ejemplares y ya estamos a tres cuartas partes del camino. Dado que es un libro atemporal, ajusté la meta para lograrlo en 3 años que lo veo muy probable, aunque por supuesto va a necesitar trabajo.
En este mismo periodo lo tradujimos al inglés e hicimos un tiraje grande para enviar a EUA y al que le tengo mucha fe. Por supuesto es el mercado más competido y no va a ser tan sencillo, pero sin duda lo lograremos. Me da confianza que los lectores en inglés, que ya lo han tenido entre sus manos, comparten la opinión que hemos tenido en México. También iniciamos la expansión a Latinoamérica con un tiraje, en octubre de este año, para Colombia que fue bien recibido, a pesar de tener índices de lectura inferiores a México.
Algo que no me esperaba, es que la venta del libro digital ha sido, para efectos prácticos, nula. Y está en todas las plataformas: Amazon, Gandhi, Barnes&Noble y Casa del Libro. Inclusive los jóvenes están optando por el papel, que me alegra le tomen gusto.
Todo lo anterior, aunque suena muy bien, no se compara a la experiencia de exponerlo y ver el impacto que causa. Hemos realizado charlas y presentaciones a más de 6 mil estudiantes y por lo menos mil 500 profesionistas. Por supuesto, indeleble en mi memoria, la presentación en la FIL de Guadalajara el año pasado: un sueño realizado. Así como los musulmanes tienen la obligación de ir a La Meca por lo menos una vez en su vida, los mexicanos debemos de asistir, por lo menos en una ocasión a la FIL y mientras más sean, aún mejor. Añado que, si desean que se presente en algún foro, solo tienen que solicitarlo.

Tenemos cientos de comentarios positivos y en muchos casos de cómo lo utilizan en su día a día. En varios, muy valioso para mí, el cómo alguno de los Consejos o Mandamientos los ha llevado a tomar decisiones que habían pospuesto, aunque sabían que era lo correcto, y por supuesto también en las que les abrió los ojos. Por supuesto, y se aprecia, decenas de sugerencias y comentarios para las siguientes ediciones.
El libro lo escribí pensando en los ingenieros que salen y en los que están iniciando su vida profesional. Sin embargo, los libros tienen vida propia y los de mayor experiencia, algunos ya nonagenarios, comentan y comparten sobre la obra. Del libro en inglés, que obsequié a un proveedor y a su vez lo compartió con su padre, ingeniero de más de 90 años, que se dedicó a contratar en Westinghouse a los que estarían en el equipo de los que desarrollaron los primeros reactores nucleares para barcos y submarinos, comentó: “Si hubiese tenido este libro, les pediría a los candidatos que lo leyeran y me dieran su opinión. Podría calibrar mejor que clase de ingenieros son”.
El sexto mandamiento, quizá el que más me gusta, indica que hay que regresar a la sociedad más de lo que nos ha dado. No dejo de mencionarlo en cada presentación porque me parece indispensable que los que van a una institución educativa pública tomen conciencia que se paga con impuestos, no es un derecho inalienable. Y los que cursan en educación privada, recordarles que están en la punta de la pirámide económica y que se debe de agradecer, compartiendo lo que tenemos. No es solo dinero, que siempre ayuda, sino el apoyar al desarrollo y dar lo más valioso que tenemos: nuestro tiempo.
En esta sociedad de la inmediatez y de resúmenes de los resúmenes, resulta gratificante ver hambre de conocimiento y ganas de aprender, tanto en jóvenes como los de edad más avanzada. Hay que alimentar ese fuego interno porque es lo que nos hace ser mejores cada día.
Sin duda, el invitarlos a que no dejen de prepararse y que, si se esfuerzan, todo es posible -dando ejemplos- que los motiva a emprender el camino. De nuevo, con uno que le cambie la perspectiva, me doy por bien pagado.
Comento que, aunque estaba consciente de que es una obra muy transversal, no hay que se ingeniero para aprovecharla y disfrutarla, pero resultó más allá de lo que intuía. En gran parte, me parece, viene de los valores éticos y morales que se cubren. La mayor parte ya estamos hartos de la corrupción y total desdeño a una vida profesional recta. El que escuelas de derecho y financieras pidan que se presente me causó una gran satisfacción. Estoy convencido en que el intercambio entre diversas profesiones siempre enriquece y evita el caer en estereotipos.
Siempre he estado cerca del mundo editorial, inicialmente como lector de toda la vida, pero posteriormente con Energía Hoy. Leemos y escuchamos que los libros no se venden por precio, lo que me parece es una falacia. En realidad, creo que la causa raíz radica en que no se tiene en lugares para comprarlos en forma fácil. Cafeterías, restaurantes, talleres automotrices, salones de belleza; clubes deportivos, las cajas de los supermercados y, en general, cualquier lugar donde circulen personas que van a adquirir bienes o servicios deberían de tener libros a la venta. Pero resulta más sencillo culpar al precio para justificar el que no se adquieren libros.
Como ingeniero, me llena de gozo el que los colegas, nuevos y decanos, sientan ese orgullo por nuestra profesión. Tenemos que seguir impulsando nuestro ministerio, pero, más importante, ser el mejor ingeniero que nuestras capacidades nos permitan.
Finalmente, agradecer a todos los lectores, a los que han impulsado al libro, al cariño que le ha puesto la editorial, a los que lo regalan y, por supuesto, a los que lo han vuelto su libro de cabecera. Sin ellos no estaría redactando esta gran aventura.
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