Cada año, diciembre trae consigo el Mes Mundial de los Futuros, un momento para reflexionar sobre las tecnologías que reconfigurarán la vida en las próximas décadas. Entre los sectores que ya experimentan esa transformación acelerada destaca uno indispensable para la salud, el bienestar y la productividad diaria: la climatización. La industria HVAC se encuentra frente a una transición profunda definida por tres vectores que ya marcan su evolución global: electrificación, digitalización y sostenibilidad.
La demanda mundial de confort térmico sigue en ascenso, al igual que el consumo energético asociado. Proyecciones de Global Market Insights anticipan que el mercado pasará de 328.1 mil millones de dólares en 2025 a 545.4 mil mdd en 2034, impulsado por una tasa de crecimiento anual de 5.8%. Con ese ritmo, la necesidad de desarrollar soluciones más eficientes, limpias y orientadas al usuario se vuelve ineludible.
En este contexto, las empresas del sector adoptan una visión más amplia sobre su papel en la transición energética y la modernización tecnológica. Como resume Ricardo Rodríguez, Head de Open Innovation Lab Monterrey de Daikin Latin America:
“El futuro del sector no consiste solo en vender equipos. El reto es avanzar hacia modelos de climatización más sostenibles, colaborativos y centrados en la experiencia del usuario”.
La inteligencia artificial es uno de los pilares de esta nueva etapa. Su aplicación en el diseño, la fabricación y el mantenimiento permite que los sistemas ya no solo respondan a la operación diaria, sino que aprendan de ella. Los algoritmos ajustan automáticamente el desempeño, optimizan la energía utilizada y anticipan fallas antes de que impacten a los usuarios. Esta capacidad predictiva redefine el concepto tradicional de climatización.
El internet de las cosas, por su parte, actúa como complemento esencial. La reducción en costos de sensores y la conectividad permanente habilitan un monitoreo continuo de variables como temperatura, humedad, CO₂, ocupación o patrones de uso. Con esa data, los equipos regulan su operación en tiempo real, garantizando un balance óptimo entre confort y eficiencia energética.
A esta evolución tecnológica se suma un componente que ya es ineludible: la sostenibilidad. Rodríguez detalla los avances de la compañía en este rubro:
“Nuestro objetivo es claro: alcanzar emisiones netas cero para 2050 en toda la cadena de valor. Hemos reducido 17% nuestras emisiones mediante eficiencia energética, refrigerantes de bajo PCA, como el R-32, y procesos de economía circular”.
El proceso de cambio también está siendo impulsado por la innovación abierta. Cada vez más empresas reconocen que la colaboración con startups, universidades y centros de investigación acelera la llegada de soluciones disruptivas. México, con un ecosistema tecnológico en crecimiento y una comunidad emprendedora activa, se posiciona como un territorio fértil para desarrollar tecnologías aplicadas a climatización, eficiencia energética y calidad del aire.
Rodríguez lo resume así al hablar del laboratorio de innovación de Daikin:
“En el Open Innovation Lab Monterrey trabajamos con emprendedores, startups y centros de investigación que ya están desarrollando las tecnologías que transformarán la industria HVAC. Nuestro objetivo es integrar ese conocimiento al ecosistema de negocios de Daikin para acelerar soluciones reales, desde modelos basados en inteligencia artificial hasta nuevas herramientas de eficiencia energética y calidad del aire”.
El futuro de la climatización dependerá de la capacidad de integrar de forma efectiva el conocimiento especializado HVAC con nuevas herramientas digitales y criterios ambientales estrictos. La industria avanza hacia sistemas más eficientes y conectados, capaces de reducir su huella ecológica mientras adoptan modelos de mantenimiento predictivo y control inteligente.
Con el Mes Mundial de los Futuros como marco, la industria reitera que la inversión continua en investigación, desarrollo y alianzas estratégicas será clave para mantenerse al ritmo de las tecnologías emergentes. El objetivo es claro: impulsar equipos más eficientes, confortables y alineados con la visión de un futuro sostenible.






