Escrito por: Opinión, Ramsés Pech

La trinidad mundial actual

trinidad

En 2022 surgió una ‘trinidad mundial’ que se conforma por las crisis alimentaria, financiera y de combsutibles. México no debe pasarla por alto

Ramsés Pech

Grupo Caraiva – León & Pech architects

Las inversiones extranjeras directas realizadas en 2021 en el mundo, comparadas con 2020, se incrementaron en un 64% (de 963 a mil 582 miles de millones de dólares)[1].

Este incremento derivó de la recuperación de los mercados, las fusiones y adquisiciones entre y/o empresas, y un rápido crecimiento en la financiación de proyectos internacionales; debido a las condiciones de financiación de una mayor flexibilidad, y a los paquetes de estímulos a infraestructura en algunos países para mantener a su económica circulando.

De nuestra realidad surgió en 2022 una ‘trinidad mundial’ y países como México no deberían descuidarla. Esta trinidad se conforma por la crisis alimentaria; la crisis en los precios de los combustibles y la crisis financiera.

La primera en verse afectada por el incremento en los precios fue la canasta básica, en todos los países. La crisis en combustibles se dio, dado el alto valor de los precios de barril; los cuales se mantendrán a niveles por arriba de los 80 dólares, probablemente hasta el 2024.

inversión

En el sector financiero, el peculio tiene un mayor costo para utilizarse en proyectos dentro o fuera de países, regiones o continentes; al incrementarse las tasas de interés en los bancos centrales para controlar la inflación, cuyos valores actuales provienen de esta trinidad.

El entorno global para los negocios internacionales y la inversión transfronteriza cambió drásticamente en 2022 y, en el futuro inmediato continuará. La guerra en Ucrania, además de los efectos persistentes de la pandemia, está provocando la trinidad en muchos países del mundo.

La incertidumbre de los inversores en el mundo por estos factores traería como resultante una presión a la baja significativa sobre la Inversión Extranjera Directa (IED) mundial en 2022.

Los factores que podrían influir en forma directa a esta contracción geopolítica son:

  • El brote de COVID-19 en China, con bloqueos renovados en áreas que desempeñan un papel importante en las cadenas de valor globales.
  • Los aumentos esperados en las tasas de interés en las principales economías que están experimentando aumentos significativos en la inflación; la ralentizarán a los mercados de fusiones y adquisiciones; frenando al crecimiento de la financiación de proyectos internacionales.
  • El sentimiento negativo del mercado financiero y las señales de una recesión inminente, que podrían acelerar una caída de la IED.

En 2021, el mundo invirtió 13 mil mdd en el sector primario con un total de 98 proyectos; en el secundario, el de manufactura, 297 mil mdd, con 5 mil 688 proyectos; y el de servicios, 350 mil mdd con 8 mil 924 proyectos. Esto en conjunto dio un crecimiento del 15% en dinero y de 11% en proyectos en el mundo.

El sector de manufactura se incrementó en un 23%, pues el mundo está requiriendo de tener tecnología ensamblada; y se dio también un crecimiento sostenido en servicios. El mayor incremento se dio en la construcción de equipos electrónicos, seguido del sector de la información y comunicación; y como tercer lugar, el mercado de electricidad y gas natural.

El reporte de la ONU[2] indica que, con datos preliminares para el primer trimestre de 2022, se muestra que los números de proyectos nuevos bajaron un 21%, y los acuerdos de financiación de proyectos internacionales bajaron un 4 por ciento.

Dinero

Es aquí, en este punto de inflexión, que los países empezarán a tener una mejor mercadotecnia basada en una mejor percepción de una trinidad controlada, centrada en mantener la inflación y que empiece a descender en 2023.

A donde las políticas públicas ejercidas por cada administración en turno, requerirán de flujos de dinero fuera de su mercado, ante la reducción de la recaudación de impuestos; por la reducción del poder adquisitivo de la gente, derivado de la tripartida vigente en las economías.

México en 2021 ocupó el décimo lugar a nivel mundial de IED con un 13% respecto al año anterior (de 28 a 32 mil mdd); las cuales provinieron de nuevas inversiones de capital en las industrias minera y extractiva, así como en la automotriz.

Nuestro país está en un tratado comercial con Estados Unidos y Canadá. Esto nos pone en una posición ventajosa comparada con otros países al tener acceso a estos mercados en forma directa; y pudiendo relacionarnos con los inversionistas que llegan a este país, creando una mercadotécnica de atracción. Esta dependerá de qué tanta certidumbre podemos dar cada uno de los que puedan participar en nuestro mercado del corto a largo plazo.

Debemos recordar que, la inversión directa está conformada por las reinversiones que realicen las empresas de sus utilidades; y esta dependerá de qué tan rentable es el negocio, de su continuidad en el tiempo.

Nuestro socio comercial principal, el país de las barras y las estrellas, creció un 143% (de 151 a 368 mil mdd) y Canadá un 161% (de 23 a 60 mil mdd). Esto nos deja una posición única al pertenecer (y a su vez de una gran responsabilidad económica) al ser parte de la región. Si México no da una imagen de estabilidad política-económica-energética-financiera-social-salud, podría estar destinando al T-MEC a no ser firmado en 2026; ante la incertidumbre que pueda haber en las elecciones intermedias de nuestro vecino país.

La aprobación del tratado no depende del administrador en turno o de secretarías, sino de la votación de las cámaras de representantes de los países que tienen suscrito dicho tratado.

Ante la volatilidad económica actual y por incertidumbres generadas en México, la trinidad de la crisis alimentaria se refleja en el aumento de la canasta básica en forma rápida; ligada a la pérdida de poder adquisitivo de la gente y de tener alrededor del 60% de la población inscrita en el seguro social, con no más de dos salarios mínimos por día.

Adicionamos que el incremento del precio de los combustibles depende del cálculo que cada semana realiza la SHCP; para otorgar el beneficio de un estímulo adicional al consumidor para que este no pague precios altos. El no hacerlo, llevaría a tener una inflación mayor a la actual.

Pero aquí surge la pregunta: ¿cuánto tiempo podemos mantener este subsidio indirecto?

En las últimas dos semanas, el promedio del precio de la gasolina fue de cinco pesos, y seis para el diésel. Este dinero mitiga el precio real que deberíamos pagar[3]. Es decir, si vas a la estación de servicio, observa el precio que estás pagando; súmale los pesos anteriores dependiendo de qué tipo de combustibles compras, el resultado es el costo real a pagar. No te olvides que el gas natural ha subido de precio en un 146% respecto a los valores del 2021; incrementando el costo de generar la electricidad, y esto tendrá que dar a CFE un mayor subsidio para mantener los precios por debajo de la inflación en el sector doméstico[4].

La última de la trinidad, el sector financiero, las tasas de interés aumentarán por parte de Banxico. El crecimiento ha sido contraído a valores de alrededor de 2 a 2.2%, proyectando un descenso; en el caso de que la inversión extranjera nueva no penetre en nuestro país.

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