Escrito por: Opinión, Pablo Ramírez

El sector energético y la contrarréplica a Rocío Nahle

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Lo que Greenpeace México demanda es que las decisiones que se han tomado en materia energética, lejos de cumplir con los compromisos climáticos, exacerban la dependencia de nuestra matriz eléctrica a los combustibles fósiles

Pablo Ernesto Ramírez Granados
Greenpeace México

Dadas las recientes declaraciones por parte de las autoridades del sector energético respecto a los fallos del juez Juan Pablo Gómez Fierro, es importante aclarar un tema que resulta complejo y muchas veces confuso; el sector eléctrico y su vínculo con la crisis socio ambiental más importante de nuestro tiempo, el Cambio Climático.

Es importante ir de lo general a lo particular; en ese sentido, explicar cómo se vincula la generación de electricidad con el cambio climático es muy importante. Gran parte de la electricidad que consumimos en el mundo proviene de fuentes fósiles; ya sea gas, carbón u otros derivados del petróleo, como el combustóleo y el diésel.

En nuestro país, las emisiones de este sector representan alrededor de ¼ parte del total; para un país que se ubica como el 13º en emisiones a nivel mundial, es algo sumamente relevante.

¿Cuál es la alternativa para que un sector que emite tantos GEI y contaminantes reduzca su impacto? gestionar de una manera más sustentable la matriz eléctrica, y eso pasa por una transición energética justa, sustentable y pronta.

Una transición que privilegie las energías renovables, ya que es la tecnología que menos impactos ambientales ocasiona y que también se preocupe por manejar una demanda creciente que, de seguir con las tendencias de crecimiento, será imposible de satisfacer de manera sustentable, ya sea con renovables o con fuentes fósiles.

Energías limpias

Es importante dejar claro cuáles son las energías renovables: exclusivamente las que se generan a partir de recursos renovables como el sol, viento, agua, calor de la tierra y la biomasa.

La energía nuclear no es renovable y esto da pie a otra aclaración más: existe una categoría que se creó con la reforma energética de 2013, energía limpia, que incluye fuentes que en ningún otro país son consideradas dentro de las metas de renovables, solo en México, como nuclear, gran hidroeléctrica o los procesos eficientes a base de gas; México es el único país del mundo que no tiene metas de energía renovable, sino de energías limpias[1].

Las metas climáticas se establecen para la reducción de GEI (gases de efecto invernadero) y de carbono negro, así como un porcentaje de generación a base de fuentes limpias.

Nuestro país no está haciendo lo suficiente, eso lo dice el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) en sus evaluaciones sobre la política climática[2], y también se puede observar en el cumplimiento de los NDCs (contribuciones determinadas a nivel nacional). México debió generar en 2018 el 25% de su electricidad a partir de fuentes limpias; para julio de 2020, solo se generó 24%[3], es decir, todavía no cumplimos la meta de 2018 y, para 2021, tendríamos que estar generando 30%.

Las demandas de Greenpeace

Lo que Greenpeace México demanda es que las decisiones que se han tomado en materia energética, particularmente en el sector eléctrico, lejos de cumplir con los compromisos climáticos, exacerban la dependencia de nuestra matriz eléctrica a los combustibles fósiles; en su gran mayoría importados (como el gas natural) y nos alejan de la reducción de emisiones al apostar por combustibles altamente contaminantes.

Además de que se han excluido y bloqueado las fuentes renovables a partir de las modificaciones propuestas en los acuerdos emitidos por el Cenace el 25 de abril, donde en efecto se culpa a la baja en la demanda eléctrica por la pandemia y a las fuentes renovables de poner en riesgo el sistema eléctrico por saturación.

La política de confiabilidad de la Sener del 14 de mayo, dice claramente que las energías renovables no son confiables por su intermitencia; un discurso superado en todo el mundo, pues existen formas de combatir esa intermitencia. Y que se dará prioridad a centrales a base de combustibles fósiles que estaban sin usarse (porque son caras, contaminantes e ineficientes). Esto, para dar confiabilidad y finalmente, con el programa sectorial en donde queda más claro el asunto, se nos dice que para fortalecer a las empresas públicas del estado se extraerán, procesarán y usarán los combustibles fósiles de los que se disponga.

Eso implica que el enorme excedente de combustóleo proveniente de las refinerías, se usará para generar electricidad, a pesar de que sea muy cara la electricidad generada a partir de esta tecnología y muy contaminante. Para ejemplificar, está Tula y el sistema de BCS.

La posición de Greenpeace

Greenpeace es una organización ambientalista, política y económicamente independiente, sin fines de lucro. Así, nuestra preocupación radica en los impactos que estas decisiones tendrán, en cuestión climática y de salud.

Repetimos que Greenpeace es una organización sin fines de lucro, por lo que sugerir que las acciones legales tomadas están motivadas por intereses económicos; es una descalificación sin fundamento alguno. Por esto pedimos que cesen esas acusaciones que van en contra del ambiente democrático que el gobierno asegura que existe.

De igual forma, creemos que desacreditar al poder judicial, afirmando que tiene una función clientelar del sector de la sociedad civil, resulta una aseveración grave y que violenta el estado de derecho.

[1] La Transición Energética en México: retos y oportunidades para una política ambientalmente sustentable y socialmente inclusiva, 2017. Villarreal, Tornel, FES. Disponible en: http://library.fes.de/pdf-files/bueros/mexiko/13901-20171211.pdf

[2] http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5549585&fecha=05/02/2019

[3] PRODESEN 2019, 2020, Secretaría de Energía.

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