Escrito por: Contenido Exclusivo, Gobierno

COVID-19 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Educación de Calidad 

Mariana Di-Bella Díaz de León y Pablo López Sarabia 
Miembros del Programa de Iniciación a la Investigación, PIICETEC. Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, Tec de Monterrey, Campus Santa Fe. E-mail: cina_so@hotmail.com y plsarabia@tec.mx
La pandemia ha generado desafíos importantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje en todos los niveles educativos, millones de estudiantes y profesores han tenido que recurrir a herramientas de educación en línea. De este modo, se hace un esfuerzo por continuar con los programas educativos. Sin embargo, la pobreza y la desigualdad en el mundo se presentan como un obstáculo a la educación para aquellos que carecen de servicios como luz e internet.
Hacia finales de abril, la UNESCO reportó que aproximadamente 1.5 mil millones de estudiantes en el mundo se veían afectados por el cierre de escuelas y universidades. De esos estudiantes, alrededor del 50% no tienen acceso a una computadora, y 40% no cuentan con servicio de internet en casa. En medio de un proceso de transición a educación virtual ocasionado por el confinamiento debido al virus del COVID-19, estas cifras son preocupantes. Dentro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en 2015, el número 4 es el de Educación de Calidad. No obstante, en medio de la situación de emergencia por la pandemia, las metas comprendidas en el ODS 4 podrían verse comprometidas. Durante los primeros años del siglo XXI, diversos programas de educación han sido implementados, mismos que reflejan resultados en la disminución de analfabetismo en el mundo.
Sin embargo, nuevos retos se presentan al sistema educativo en todos los países del mundo. Con la modalidad de educación a distancia por el confinamiento, un sector importante de los estudiantes queda rezagado debido a la falta de recursos para llevarlo a cabo. Si bien gran parte de esta transición se está implementando a través de tecnologías de la información, otras opciones, como el radio, se han tenido que explorar para llegar a aquellos sectores que no pueden acceder a internet. No obstante, gran parte de los programas educativos por radio o por televisión, requieren de una alta capacidad de auto aprendizaje, así como de apoyo por parte de los padres de familia para que los estudiantes puedan completar actividades y comprender el material. Esto último puede dificultar el aprendizaje, pues no todos los estudiantes pueden aprender de esta forma, y no todos los padres de familia disponen del tiempo o del conocimiento para apoyarlos.
Más aún, este modelo a distancia presenta complicaciones para un sector aún más complicado: el de los estudiantes con algún tipo de discapacidad. Un video demostrativo no es útil para un estudiante con discapacidad visual, y las personas con discapacidad auditiva no pueden seguir una clase que se imparte por la radio. Los alumnos con discapacidades intelectuales necesitan la guía de un profesor preparado para ayudarlos, y esto se ve obstaculizado por el formato de educación a distancia. En este sentido, los estudiantes con discapacidades se ven aún más afectados que el resto por este cambio de modalidad, por lo que sus estudios podrían tener que pausarse hasta que se reanuden las clases presenciales o se encuentre alguna otra alternativa.
Aunado a todo lo anteriormente mencionado, cabe discutir el aspecto del deterioro de la economía, pues esto tiene un impacto directo en la educación, sobre todo en la de familias de bajos recursos o en países en desarrollo. Al entrar en una crisis económica, las familias que se vean más afectadas por ésta tendrán que encontrar soluciones para compensar las pérdidas, y esto puede implicar el que los hijos contribuyan a los ingresos del hogar. Esto quiere decir que, tanto durante como después de la crisis, existe el riesgo de que estudiantes de distintas edades dejen la escuela para conseguir un trabajo, y así apoyar a su familia. En México, en los últimos 20 años se ha visto un descenso en la tasa de abandono escolar en los niveles de primaria, secundaria y preparatoria. No obstante, esta tendencia se ve amenazada por crisis económica derivada de la crisis sanitaria.
Conforme vaya avanzando la pandemia, las instituciones educativas tendrán que ir adaptando sus modelos para garantizar un alto nivel de calidad para sus estudiantes, así como capacitar a los maestros para implementarlos. Más aún, una vez terminado el periodo de confinamiento actual, las escuelas no deben dejar de buscar alternativas, en caso de que un rebrote del virus los obligue a volver al aula a distancia. Si bien se están haciendo esfuerzos importantes para enfrentar esta situación, la cooperación, tanto nacional como internacional, es fundamental para proveer a todos los estudiantes con una opción para continuar sus estudios, evitando dejar rezagados en medida de lo posible.

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