Escrito por: Opinión, Santiago Barcón Palomar • One Comment

Prodesen, un documento vital que se ha descuidado

La nueva versión del Programa de Desarrollo del Sector Eléctrico Nacional (PRODESEN) presenta serios errores y omisiones. Esperemos que sea parte de la curva de aprendizaje y, más importante, que no se implemente a pies juntillas.

El PRODESEN constituye la columna vertebral del sector eléctrico ya que indica las inversiones a realizar, los retiros de planta necesarios y envía las señales de dónde el sistema eléctrico nacional será más robusto. Los fabricantes de equipo eléctrico pueden planear su crecimiento, los inversionistas qué proyectos apoyar –ya bien de forma directa o a través de terceros– a los Estados donde llegarán las inversiones lo que les permite acompañarlas y a las instituciones educativas los tipos de formación a ofrecer. Por supuesto existen decenas, quizá centenas, de aplicaciones adicionales.

Desgraciadamente el documento, tal y como se publicó, queda muy corto de los objetivos con el riesgo de que no se cuestione su validez y si llegase a aplicarse, constituiría un atraso notable.

Iniciemos con los problemas principales. Parto de que el PRODESEN es un documento técnico por lo que consideraciones de análisis político quedan fuera de lugar. El documento se encuentra plagado de referencias al fracaso de la Reforma Energética, alguien me mencionó que debería de considerarlo como análisis, pero discrepo. Si es que no funcionó, idea con la que no comulgo, no debería de mencionarse más que los  datos duros y la topología del sistema; referencias fuera de las variables –de nuevo técnicas– sólo empobrecen al documento y quitan atención sobre el objetivo fundamental: garantizar la confiabilidad, disponibilidad y operación eficiente del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

El Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) declaró, con responsabilidad, estado de emergencia en la Península de Yucatán. Cuando las reservas del sistema son menores al 3 % tiene la obligación de llevarlo a cabo como lo indica nuestro Código de Red… y el de cualquier país con un mínimo de desarrollo; añadiría con responsabilidad. Sorprendentemente el gobierno entró en modo pánico y negó la realidad cuando, con facilidad, se podría demostrar que fue por falta de inversión en transmisión del sexenio pasado. Hechos recientes me inclinan a pensar el que ya tenían planeado el entrar en litigio por los ductos y, de esta forma, involucrar en cualquier problema a los demandados. Sin importar las causas representa una falta de responsabilidad y pongo un solo ejemplo por motivos de espacio. Un hospital debe de considerar la confiabilidad del suministro eléctrico para reforzar la disponibilidad de su energía de respaldo, ya que los cortes serán más comunes, y por ende la posibilidad de fallo de su planta de emergencia.

Las promesas de que se pondrá una planta servirá para “tranquilizar” al pópulo, pero sabemos que la solución es mucho más complicada y que involucra una inversión masiva en transmisión. Termino este punto, el decir que ya no se tendrán apagones debe de traducirse como “de todo el sistema… pero ya verán los cortes diarios de servicio”.

Un error gravísimo aparece en la página 51, donde indican que no se tendrán retiros de plantas. Esto equivale a que, pongamos Bimbo por ejemplo, informara que no retiraría sus camiones. Sin lugar a dudas el valor de la acción se desplomaría ya que los costos de operación y de mantenimiento se dispararían. Aunemos que dijera, como aparece en el PRODESEN, que seguirá adquiriendo unidades de reparto lo que implica que su plantilla se incrementaría. Pues igual sucede en la propuesta lo que implicará que CFE será menos competitiva y con personal ocioso. Esperemos que se corrija porque de no ser así los costos de la energía eléctrica alcanzarán niveles insospechados.

Llama también la atención el pretender obtener Certificados de Energía Limpia, CEL, por instalaciones legadas, como las hidroeléctricas o la nucleoeléctrica. Sería más sencillo cancelar los CEL’s porque su valor se aproximaría a cero. Peor aún suena como pataleta y querer participar en un mercado que no fue de su época, miope aunado al pecado capital más desagradable: la envidia.

Los planes de nuevas plantas, que sin duda hacen falta, aprovecha los nodos, son sensibles y permiten una generación más competitiva a CFE al tener una mejor eficiencia térmica ya que ha disminuido de 33.90% a 33.45%. Suena como poco, pero son cantidades muy importantes y los nuevos ciclos combinados alcanzan eficiencias de más de 60%. Vuelvo a insistir que sin retirar plantas todos los esfuerzos serán poco redituables.

Los planes de transmisión brillan por su ausencia: plantas generadoras sin un sistema de transmisión robusto y mallado son inversiones poco redituables y, una receta ideal para un servicio de calidad deficiente. Además los costos de energía eléctrica se disparan por los problemas de congestión lo que hace que los beneficios de una generación moderna se minimicen.

Hay que agregar que los refuerzos para la península de Yucatán están programados para el 2022, sin duda no son proyectos que puedan terminarse en un santiamén, pero cada día que pasa es vital. Se listan 18 proyectos, página 73 del documento, pero con excepción de la Interconexión Sureste – Peninsular, ninguna de envergadura. La demanda sigue creciendo y una forma segura de ahogar la economía es no disponer del fluido eléctrico; sin electricidad no hay progreso.

En una conversación reciente bromeaba, pero no tanto, que hace años los locales comerciales en renta se volvían más atractivos con la leyenda: “con línea telefónica”. Estamos muy cerca de que ahora ostenten: “con suministro de electricidad”. Para los que piensen que exagero los invito a que visiten parques industriales en Querétaro donde se percatarán de la falta de disponibilidad; malas noticias para México.

Por algún motivo, que a pesar de décadas no logro descifrar, jamás se incluye, en forma seria y profunda, la eficiencia energética (EE). Un programa serio y riguroso de EE daría un respiro muy importante al SEN y si lo sumamos al cumplimento del Código de Red por parte de los Centros de Carga se ganaría tiempo para poder reforzar la red.

También, por supuesto, el uso de la electrónica de potencia ligado a sistemas de almacenamiento debe de acelerarse; ahora en las zonas de emergencia y, como son fáciles de transportar, donde se necesiten.

El proceso de planeación del SEN requiere de expertos técnicos, con profundo criterio económico, que encuentren la mejor solución técnica. Por desgracia el PRODESEN actual está muy lejos de cumplir, aún pobremente, con este objetivo. Hay que regresar al escritorio y revisar intensamente con la mente abierta. Para ayer ya es tarde.

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