Escrito por: Opinión, Santiago Barcón Palomar

Al minuto 7 del primer tiempo

Santiago Barcón
Tal y como en un partido de fútbol predecir el resultado del mismo en base a unos cuantos minutos resulta imposible, si bien da un primer esbozo.
Si comparamos un sexenio con un encuentro futbolístico, donde no tendremos tiempos extra, llevamos ya más de 7 minutos. Por el ambiente en la tribuna parece que quedan sólo 5 minutos y México juega sólo con un equipo de 9, además de tener 2 lastimados, ¿es en realidad así?
Cualquier reunión de negocios, o intercambio en grupos de conversación de WhatsApp, parece que nos encontramos al borde del cadalso en un viaje sin regreso. En mi opinión, se han tomado decisiones muy poco racionales y caprichosas, baste citar la cancelación del AICM y la refinería de Dos Bocas, que seguro nos costarán una fortuna, pero tampoco nos pondrán de rodillas.
Los críticos deben de considerar que hicieron caso omiso a las pifias del sexenio anterior, y por supuesto, a los dos antecesores panistas. La profundidad con la que analizan los errores no se utiliza para plantear alternativas y se asume una posición maniquea con cero propuestas. Pongo como ejemplo, para entrar en el sector energético, los problemas de los apagones en la península de Yucatán. Poco puede culparse a la administración actual de la ocurrencia de estos, ya lo habíamos advertido en esta misma columna hace un año, pues son obras que llevan varios años realizar. Pero esos mismo críticos jamás alzaron la voz contra la línea de corriente directa, HVDC, Ixtepec – Tuxtepec, donde sabemos que utilizar esta tecnología para generación intermitente no es conveniente y que, adicionalmente, nos casaríamos con un proveedor por 25 años. Bordando sobre el mismo tema pocas voces se alzaron contra el proyecto cuando se pretendía que el material, como torres de transmisión o el conductor, fuesen importados. Los desarrolladores de renovable sólo cacarearon su bajo costo, se debe reconocer que sorprendieron a propios y extraños, sin ver el lado oscuro que fue, en muchos casos, causa de quiebra de pequeños y medianos contratistas mexicanos que participaron con los grandes consorcios. Por supuesto ninguno de ellos habló de Contenido Nacional y ahora, ¡milagro!, aparece en todas sus presentaciones.
Lo que pretendo mostrar es que existen siempre diversas versiones de los hechos y, hay que analizar con el detenimiento de un tallador de diamantes de Amberes cada tema, máxime en proyectos de la envergadura de los energéticos.
En mi opinión hay que escuchar y tratar de ver más allá del análisis simplón o de bote pronto. Pongo como ejemplo de un buen trabajo el realizado por el IMCO, el Instituto Mexicano para la Competitividad, sobre la refinería de Dos Bocas. En este se demuestra que se destruye valor económico para el país, pero consideremos que otras razones pueden estar presentes como el crear polos de desarrollo o reactivar una zona. Los mismos críticos a la refinería hicieron caso omiso en la primera subasta de renovables, donde se favoreció a Yucatán, con los problemas intrínsecos de medio ambiente y patrimonio cultural que era obvio enfrentarían; con el resultado que una buena parte de ellos no ha iniciado la construcción. Así, podemos mencionar decenas de situaciones similares.
Sea bienvenida la crítica, pero con profundidad y, más importante, que presenten alternativas que fomenten el diálogo. La satanización, que está tan de moda, no lleva a nada y esto por supuesto atañe a ambos bandos. Un Presidente que se rebaja a calificar a los ciudadanos con motes, por más ocurrentes que sean, poco va a lograr sin importar el respaldo que tenga. Tomar a nivel personal sus comentarios equivale a ponerse a su nivel sin nada que obtener a cambio. Sé, por supuesto, que no es sencillo pero hay que saberse reír. Recuerdo cuando alguien me dijo que era “fifí”, le respondí que no: “Yo soy fresa” y Alex Lora lo refleja muy bien cuando dice “… pobres de los fresas, ellos se lo tienen que perder”.
Pero, después de esta disertación, ¿existen motivos para pensar en un colapso? O, más exactamente, una debacle en el sector energético. Opino que no y las razones son múltiples. En primer lugar, la demanda de energía sigue creciendo a un ritmo mayor al PIB, lo cual nos da un colchón a los que estamos en el sector. Aunemos los atrasos en inversión en todos los rubros energéticos, que se calculan en dos billones (de los nuestros) de pesos que, para ponerlo en perspectiva equivale a más de 4 años del nuevo presupuesto de Pemex o a 60 veces lo que CFE planea invertir en sus plantas de generación. A todas luces se tendrán que buscar mecanismos para reducir esta brecha so pena de frenar el desarrollo.
Un país sin energía no puede crecer y esto no cambia si eres neoliberal o comunista. La realidad es muy terca y cuando los problemas empiecen a afectar seriamente a su base política, a nadie le gusta tener apagones, tendrá que corregir rumbo. Por eso me preocupa el que se polarice en forma creciente los temas. Nunca he escuchado la conferencia de prensa matutina, para eso esta la versión estenográfica si el tema es relevante para mi actividad. Hacerlo sólo afecta el tener cabeza fría para realizar un análisis con perspectiva.
Finalmente tendremos que considerar que vienen las elecciones del 2021 y para estas ya no vamos en el minuto 7 sino ya queda menos del 80 % del tiempo; aunemos que lo proyectos insignia –como el aeropuerto y Dos Bocas– estarán si acaso en pañales para esas épocas, poco tendrá que mostrar a su base.
Vienen tiempos interesantes, y con oportunidades, pero sin cabeza fría sólo resultarán ser desgastantes. La solución está en nosotros.

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