Escrito por: Opinión, Santiago Barcón Palomar

¿Se encuentra Pemex en vías de recuperación? Un análisis somero

Ciudad de México (Santiago Barcón / Energía Hoy).- El 27 de marzo la Comisión Nacional de Hidrocarburos publicó los resultados de la Primera Convocatoria de la Ronda Tres de aguas someras. De las 35 áreas en licitación, bajo la modalidad de Contratos de Producción Compartida, 16 fueron asignadas y de éstas 7 Pemex resultó ganador –ya bien en forma individual o asociado– con la participación de empresas de 12 países.
En un análisis somero, que es el objetivo de este análisis dado que el resultado final se verá en varios lustros, podríamos calificar el resultado desde dos perspectivas. La primera como país donde lo considero bueno y con un ingreso para el Estado muy adecuado. No faltan analistas, con una orientación básicamente política, que catalogan menos de 100% de las regalías para el país equivale a vender de nuevo la mitad de nuestro territorio. Sin embargo el promedio de 75% que recibirá el Gobierno de las utilidades de los contratos puede considerarse como muy bueno. De hecho que más de la mitad de los campos no hayan tenido ganador nos da una señal clara de que no se están regalando y que no será un negocio sencillo para los ganadores a los que fueron asignados.
Antes de pasar al comentario de lo que implica para Pemex este resultado, quiero recomendar el libro Private Empire: ExxonMobil and American Power de Steve Coll donde describe, en poco más de 700 páginas, los manejos de ésta empresa y, muy interesante, lo poco que pagaban por sus contratos en decenas de países. Conocer la historia da siempre perspectiva.
Para Pemex el resultado es aún mejor ya que logra casi la mitad de lo asignado aunado a las asociaciones con diversas empresas que le traerán, bien manejadas, futuras oportunidades de negocio. Sin embargo aunque esto constituye un buen paso, Pemex está muy lejos de tener una viabilidad económica de largo plazo sin que nos siga costando a los mexicanos. Si tienen alguna duda sólo conversen con funcionarios públicos que ahora pueden interactuar con Pemex, porque antes era una fortaleza inexpugnable, pero al mismo tiempo lo hacen con los nuevos participantes. Aún para ellos, y no vienen de estructuras particularmente delgadas, resulta sorprendente el exceso de personal y la falta de eficiencia.
Dependiendo del ganador de la elección presidencial los augurios pueden ser realmente malos, no porque se descarrile la Reforma Energética, no se ve que ninguno de los candidatos tenga control del Congreso, pero sí el que se detenga el proceso de transformación interno.
La Reforma Energética, muy buena en su conjunto, adolece que no limitó en forma contundente la autoridad presidencial. Con certeza que cuando la redactaron ya se veían de nuevo en el poder por 70 años más. Citemos a Niels Bohr: “Es muy difícil hacer predicciones, especialmente sobre el futuro”.
Cambiar a una empresa del tamaño de Pemex, aunado a la falta de disciplina interna, es un reto mayúsculo que se ve difícil se logre. Por el bien de México ojalá así sea pero mientras no se vea una reducción profunda de la plantilla permaneceré escéptico.

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