Código de Red: ¡Bienvenido a la mayoría de edad!

El 9 de abril inició la obligatoriedad del Código de Red para los Centros de Carga. Un paso vital para contar con un sistema eléctrico robusto, confiable, equitativo y, muy importante, equitativo.

No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague es una obra de teatro de Antonio de Zamora la cual, por su título tan original y cierto, ya forma parte del refranero en español.

Ahora le llega su turno al Código de Red (CR) ya que publicado el 8 de abril del 2016 en el Diario Oficial de la Federación otorgó 3 años a los Centros de Carga (CC) para su cabal cumplimiento. Como era de esperar la enorme mayoría de los CC no prestó la debida atención a la obligatoriedad y, hasta recientemente, se ha iniciado una febril actividad. Por supuesto cumplir para el 9 de abril de este año resultará imposible pero la noticia halagüeña es que ya hay centenas de empresas en el proceso que implican miles de CC. El arroz negro, nunca falta, es que varios “expertos” hicieron su agosto vendiendo estudios tanto de pésima calidad así como sesgados para vender sus soluciones. Empresas que pensaban que habían avanzado se dan cuenta de que están, para su desgracia, de nuevo en el inicio. Elaboraremos sobre esto al final de la columna.

Como en la mayoría de estos procesos la primera reacción es la negación de los hechos: “Quien sabe si en realidad tenga que cumplir”, “La nueva administración no lo aplicará”, “Es una locura irrealizable” que son citas reales que he escuchado. Ya posteriormente se pasa a la aceptación y, afortunadamente, a ver el lado positivo. Un CC con un CR tendrá una instalación que funcionará con menores interrupciones y, sumamente importante, disminuirá en forma dramática la posibilidad de accidentes eléctricos –mortales en muchos casos– de sus colaboradores.

En el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) es indispensable que todos los participantes colaboren para que este tenga la confiabilidad que necesitamos como nación. Cada uno, generación, transmisión, distribución y CC tienen reglas que cumplir y de esta forma se crea un balance que permite una operación continua y de calidad.

Por desgracia los atrasos en las inversiones en trasmisión siguen acumulándose y la administración actual ni siquiera lo tiene en la mira. El SEN se encuentra en estado de emergencia desde hace ya casi un año y se está tirando carga, es decir desconectando clientes. No tarda en ocurrir un apagón y el área más débil es el sureste del país. La razón es sencilla, al encontrarse en emergencia no se detienen los equipos para darles mantenimiento y esto, tarde o temprano, causa una falla.

Para salir de el embrollo en el que nos hemos metido no será fácil ya que las inversiones en generación toman, siendo muy optimista, unos 4 años, la transmisión unos 3 años y la distribución 24 meses pero esta última su impacto es relativamente bajo. Los CC pueden aportar mucho en poco tiempo y además se encuentran distribuidos por todo el país lo que da espacio para invertir en las zonas más débiles del sistema.

Como sabemos que el altruismo de tener un SEN confiable no va a incentivar a los CC el CR contempla multas considerables para los que no cumplan. Inician en 50,000 salarios mínimos que sobrepasa los 4 millones de pesos. No es el objetivo de la CRE el aplicar sanciones económicas a los participantes por lo que existen mecanismos para que estás, inicialmente, no sean tan gravosas. Entre otros está el que le CRE puede preguntar al CENACE el grado de afectación causado por el CC y si no es mayor disminuir el monto; el objetivo es que todos cumplan.

Sin embargo, en caso de permanecer sin tomar cartas en el asunto se aplicarán, de permanecer sin actuar se duplicarán y si persiste la conducta tendrán el triple del valor. Si las penalidades económicas no funcionan se llegará a la desconexión.

Quizá algunos piensen que es draconiano pero los invito a que consideren en primer lugar que el SEN es un asunto de seguridad nacional, por otro lado el que las tarifas eléctricas reflejan ahora los costos reales –un CC que incumple obliga a que CFE Transmisión o Distribución a sobre dimensionar sus instalaciones– con los que todos pagamos más y, finalmente, que no sólo causa problemas al SEN sino a los vecinos eléctricos. Este último punto no es menor. Literalmente cientos de CC tienen fallas causadas por los que comparten el sistema. Sirva como ejemplo un industrial exitoso del Bajío de la industria del calzado, de los exitosos a pesar de los chinos incorporando diseño y calidad, que fabrica 7×24 y ha invertido en cogeneración. El fin de semana sus vecinos paran y al no desconectar sus capacitores crean una sobretensión. Tiene que detener su cogeneración y prender sus calderas así como consumir más de CFE. Y luego nos cuestionamos porque no somos competitivos. Ahora este industrial tiene mecanismos para pedir que esto no suceda y, por supuesto, él mismo cumplir con el CR.

Finalmente un reconocimiento a la capacidad de emprendimiento de los mexicanos. Dado que el mercado del CR es atractivo todo el mundo trata de saltar al barco con resultados realmente funestos. Desde abogados petroleros hasta ingenieros que sólo conocen un área y minimizan el CR a su limitado saber –cuando sólo tengo un martillo todos los problemas son clavos– los CC están enfrentándose a charlatanes que aprovechan que el tema es nuevo.

He visto literalmente cientos de “estudios” de cumplimiento de CR que son tristes desde el punto de vista profesional y denotan, además de desconocimiento del tema, dolo ya que proponen soluciones caras, centralizadas, sin respaldo y con sesgo.

¿Qué hacer? Pues pedir al proveedor que el estudio contenga, como mínimo, lo que viene descrito en la liga siguiente: http://baorgg.com/cotizacion/Baorgg_Solicitud_Cotizacion_CR_Final.pdf  Corto de éste alcance no se contará con la información que permitirá implementar las soluciones para cumplir con el CR.

Los estudios no son económicos, ni pueden serlo, si son bien realizados como podrá verse con el nivel de detalle que se describe.

El CR es la oportunidad de mejorar las instalaciones, mejorar nuestra productividad y, recalco dar seguridad a nuestros operarios.

¡Bienvenido a la mayoría de edad!

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